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CALENDARIO MAYA:
El
desarrollo de la artimética fue la clave en
la evolución del resto de conocimientos
científicos mayas. A partir de conceptos
aritméticos los científicos mayas
confeccionaron unos registros temporales y
anotaciones calendáricas complejas.
El tiempo fue la mayor preocupación de los
mayas. Inventaron las matemáticas y la
escritura para contar y marcar el tiempo. Al
ordenar el tiempo en calendarios, los mayas
comprendían el tiempo presente. Creían que
las desgracias eran enviadas por el tiempo o
por los dioses ligados al tiempo. Y el
control del tiempo, pensaban ellos, les
permitiría evitar estas desgracias con
rituales religiosos.
Los mayas inventaron un año solar de 365
días, aunque realizaban correcciones que
lograban una noción del tiempo solar más
precisa que nuestro actual calendario. Ya
que el tiempo real que emplea la tierra para
girar alrededor del sol es de 365,2422 días;
nuestro calendario con las correcciones
bisiestas es de 365,2425 dias y el de los
mayas 365,2420.
Tal exactitud en su calendario es asombrosa
teniendo en cuenta la carencia de medios de
precisión. Fueron sus largas observaciones
hechas durante siglos los que llevaron a tal
concisión en la medida del tiempo.
Los mayas emplearon el sistema vigesimal al
que añdieron una alteración en el tercer
nivel; la combinación coincidió de forma
aproximada con el año solar.
Existió un complejo modelo para anotar
números del cero al trece, haciendo
representaciones de cabezas antropomorfas y
en otras ocasiones se emplearon figuras
enteras que representaban dioses dueños de
números que se correspondían con
determinados días del calendario ritual.
Los conocimientos matemáticos hicieron que
los científicos, ayudándose de edificios
levantados para observar el paso de los
astros e instrumentos como señales y palos
cruzados , elaboraran un complejo calendario
no sólo con el objeto de guiarse en el
tiempo, sino también empleados con fines
proféticos y horóscopos.
El calendario maya cuenta con una estructura
similar al de las culturas más avanzadas de
Mesoamérica, éste se compone de dos ciclos.
El primero el Haab, año solar civil de 365
días, formado por dieciocho meses de veinte
días, además de un mes adicional de cinco
días con el que se construía el año
astronómico. Este calendario sólo se
empleaba para fines civiles y agrícolas.
Cada mes tenía un nombre particular y cada
día de ellos era numerado del cero al
diecinueve (por ejemplo 0 Pop). El último
mes de cinco días se numeraba del cero al
cuatro. El calendario comenzaba a contar a
partir de cero y no de uno.
El segundo ciclo era el Tzolkin, que
significa “cuenta de los días”. La unidad
fundamental es el día igual que en el Haab.
Formado por 260 días. El calendario Tzolkin
no se basaba en ninguna observación
astronómica.
Era un calendario mágico que se desarrollaba
de forma paralela al Haab.
El Tzolkin, también estaba formado por dos
elementos. Un número del uno al trece y un
conjunto de días definido con un nombre cada
día. Cada número tiene su dios. Para
contabilizar el paso de los días, se asigna
un número a un día (por ejemplo 1 Imix).
Cuando todos los números han rotado y los
nombres vuelven a coincidir (en este caso
cuando el número uno vuelve a coincidir con
el nombre de Imix) habrán pasado 260 días
del Tzolkin.
Ambos ciclos, el Haab y el Tzolkin se
combinaron formando un nuevo ciclo al que se
le dió el nombre de “rueda calendárica”. Una
vez unidos el día sería definido: primer día
1Imix (del calendario Tzolkin) O Pop (del
calendario Haab).
Así “1Imix 0Pop” sería el primer día del
nuevo ciclo “rueda calendaria”. Esta forma
de cálculo les permitía medir períodos de
cincuenta y dos años.
La concordancia de ambos calendarios se
formaba así: comenzaban al tiempo en un
ceclo de 18.980 días hasta que la rueda
comenzaba otra vez, es decir, hasta que
volvían a coincidir (como se explicaba
anteriormente) los dos primeros días de los
dos calendarios.
La equivalencia era de setenta y tres años
mágicos (Tzolkin) cada cincuenta y dos años
solares (Haab). Al formarse el Calendario
solar por 365 días daba menos vueltas (
cincuenta y dos) , ya que el calendario
mágico al contar con 260 divisiones o días
le daba tiempo a dar más vueltas (setenta y
tres) dentro del mismo plazo de 18.980 días.
Los mayas fijaron su punto de referencia
cronológica en 3114 a.C. Los astrónomos
hacían graban cada veinte años (a este
período de tiempo se le llamaba Katun) en
estelas el tiempo transcurrido desde el
arranque cronológico hasta la fecha en que
se construyó las estelas empleadas para la
contabilidad del tiempo empleando el sistema
sexagesimal.
A este trabajo se la llamaba “cuenta larga”
y a los siete glifos que se grababan para el
registro de la fecha se le llamaba “serie
inicial”. Las equivalencias se hacían de la
siguiente manera:
20 kines equivalía a 1 uinal igual a 20
días.
10 uinales equivale a un tun que equivale a
360 días.
20 tunes era un Katún equivalente a 7200
días
20 katunes era un baktún es decir
144.000días.
Multiplicaban el baktún por trece para
lograr el “gran ciclo” de 5.130 años. Los
mayas creían que el final de este ciclo
sería el fin del mundo y la llegada del
nuevo mundo. El gran ciclo comenzó el 3114
a.C, referencia cronológica antes mencionada
y terminará el 23 de diciembre de 2012. Los
mayas anotaban los sucesos claves con el
día, hora y minuto en que éste acontecía,
representándolos con indescifrables
jeroglíficos.
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